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02·Entrevista·8 min de lectura

Conversación con Aina Llorens

La sexóloga catalana sobre rituales, lenguaje y cuerpo propio.

Aina Llorens lleva más de quince años acompañando a personas y parejas en su relación con la intimidad. Hablamos con ella sobre la importancia de los rituales, el lenguaje que usamos para nombrar el deseo y la necesidad de volver al cuerpo propio antes de compartirlo con otros.

—¿Por qué insistes tanto en la palabra «ritual»?

—Porque el ritual le devuelve sentido a lo que hacemos. Cuando algo es ritual, deja de ser automático. Encender una vela, poner una música, respirar antes de tocarnos: son gestos pequeños que le avisan al cuerpo que algo importante está por pasar. Y el cuerpo responde.

—¿Qué pasa con el lenguaje? ¿Cómo nos afecta cómo hablamos del placer?

—Muchísimo. Si solo tenemos palabras técnicas o palabras vulgares, nuestra experiencia se vuelve técnica o vulgar. Necesitamos un vocabulario propio, tierno, preciso. Poder decir «me gusta así, más despacio, más arriba» sin vergüenza ni rodeos. El lenguaje abre puertas que el silencio mantiene cerradas.

—¿Por dónde empieza alguien que quiere reconectar con su cuerpo?

—Por estar a solas, sin objetivos. Antes de pensar en pareja, en orgasmo o en técnicas, hay que volver a habitarse. Una ducha consciente, un automasaje sin prisa, mirarse desnudo al espejo sin juzgarse. Suena simple, pero es revolucionario.

—¿Y los objetos? ¿Qué lugar tienen?

—Son aliados, no atajos. Un buen juguete te ayuda a explorar, a descubrir lo que te gusta, a comunicarlo. Pero el protagonista siempre es el cuerpo. El objeto acompaña.